Nada en mí está hecho sin meditación previa.
La máscara de as tras la que me suelo esconder intoxica a los que la traspasan.
Y me huyen.
Y se alejan.
No pretendo asustar pero puedo llegar a (tu) maldad muy deprisa, más de lo que puedas imaginar.
Tan solo soy un personaje en el juego que has intentado llevar a cabo...
Game over.
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