sábado, 28 de febrero de 2015

Rehabilitación

Te quiero, con mi vida, con mis versos, con mis idas y venidas, con mis suspiros, con mis miradas. Te quiero como quieren las estrellas a la noche, o como quiere el sol al día. Como la sal necesita del mar, o las hojas de los árboles. Pero tú, implacable, vuelves a descolocarme y haces lo mismo que de costumbre, lo mismo de siempre. Y yo ya no sé como llevarlo. Porque eres como un erizo, asustadizo, que cuando tiene miedo coge y se envuelve en su piel de pinchos para que no le hagan daño, aún sabiendo que al que le vaya a tocar va a ser herido. Aunque a lo mejor ese pobre erizo se olvidó de proteger a lo que menos daño quería hacer en vez de dejarlo afuera para que se pinchase como el resto.

lunes, 16 de febrero de 2015

Lucha interna

Creo que es el momento de empezar a recorrer el camino, el camino correcto, no el equivocado, el camino de la felicidad. Y es que creo que he estado buscando la felicidad de forma errónea. Que he buscado en cada rincón, en cada piedra, en cada camino y aun así no la encontraba, solo encontraba falsas ilusiones de felicidad, esperanzas efímeras pero no la verdadera felicidad. Solo he sido un alma errante, a veces contenta, a veces triste, pero nunca feliz. Lo que pasa es que se me olvidó mirar en un sitio, en lo más obvio, se me pasó por alto, y es que, no miré en mi mismo, nunca pensé que en mi iba a encontrar la respuesta a ser feliz, además nunca me planteé que la única forma de felicidad la iba a tener yo, yo y nadie más. Y creo que va siendo hora de que me coja y me pregunte que dónde la escondo, que salga ya, que me lo voy mereciendo. Creo que ya es hora de echar a todos mis demonios y decirle a mi paranoyas que se vayan, porque se de buena mano que no me sirven para nada, solo para hacer que se me moje el rostro cada vez que cae la noche. Porque ahora sí que sí, Jaime ha salido, y no va a parar hasta estar sonriendo las 24 horas del día.