viernes, 24 de abril de 2015

No más, no.

Era todo, ¿no? O eso me intentaste hacer ver. Lo dí todo por ti, todo lo que pude dar de mi, todas mis fuerzas las deseaba para ti, para que pudieses salir de todo eso. Intenté reconstruirte, recoger tus cachos cuando tú no podías ni encontrarlos... Ahora tú me haces más cachos, total, haga lo que haga el perdedor va a ser un servidor. Tuve esa esperanza en ti, en que creyeses en mi y siguieses confiando. Pero no. Ahora ya todo está roto. Aun asi me permito dudar si alguna vez hubo algo. Detrás de todo.

sábado, 28 de febrero de 2015

Rehabilitación

Te quiero, con mi vida, con mis versos, con mis idas y venidas, con mis suspiros, con mis miradas. Te quiero como quieren las estrellas a la noche, o como quiere el sol al día. Como la sal necesita del mar, o las hojas de los árboles. Pero tú, implacable, vuelves a descolocarme y haces lo mismo que de costumbre, lo mismo de siempre. Y yo ya no sé como llevarlo. Porque eres como un erizo, asustadizo, que cuando tiene miedo coge y se envuelve en su piel de pinchos para que no le hagan daño, aún sabiendo que al que le vaya a tocar va a ser herido. Aunque a lo mejor ese pobre erizo se olvidó de proteger a lo que menos daño quería hacer en vez de dejarlo afuera para que se pinchase como el resto.

lunes, 16 de febrero de 2015

Lucha interna

Creo que es el momento de empezar a recorrer el camino, el camino correcto, no el equivocado, el camino de la felicidad. Y es que creo que he estado buscando la felicidad de forma errónea. Que he buscado en cada rincón, en cada piedra, en cada camino y aun así no la encontraba, solo encontraba falsas ilusiones de felicidad, esperanzas efímeras pero no la verdadera felicidad. Solo he sido un alma errante, a veces contenta, a veces triste, pero nunca feliz. Lo que pasa es que se me olvidó mirar en un sitio, en lo más obvio, se me pasó por alto, y es que, no miré en mi mismo, nunca pensé que en mi iba a encontrar la respuesta a ser feliz, además nunca me planteé que la única forma de felicidad la iba a tener yo, yo y nadie más. Y creo que va siendo hora de que me coja y me pregunte que dónde la escondo, que salga ya, que me lo voy mereciendo. Creo que ya es hora de echar a todos mis demonios y decirle a mi paranoyas que se vayan, porque se de buena mano que no me sirven para nada, solo para hacer que se me moje el rostro cada vez que cae la noche. Porque ahora sí que sí, Jaime ha salido, y no va a parar hasta estar sonriendo las 24 horas del día.

viernes, 23 de enero de 2015

Segundo asalto.

Y cuando todo parecía estar calmado, vuelve la tempestad, vuelve el olor de tus camisas y tu sonrisa enorme ¿Qué más puedo decir? Esto no pasa y cada vez la página se hace más pesada. Tomé una decisión y esperé no equivocarme (como siempre hago). Hasta el momento todo se deslizaba como el viento, pero entraste en contacto con mis dedos. Y ya. Y no puedo más. Esto es insostenible.
Creo que he descubierto el puro egoísmo, el que va enmascarado en "te quieros", ese que parece que en realidad es darlo todo por otra persona aunque es todo para ti. El egoismo nos está consumiendo, el miedo a lo nuevo nos supera. El miedo a que nos digan un "me voy y no volveré", eso es lo que realmente asusta.
Puede que sea yo o ella o tú, pero... Me sigo infravalorando y sientiéndome despreciado, puede ser que mi ego (no el ego que todos sabéis) esté en huelga y me lleve a todo esto, porque realmente nos merecemos algo más que un simple egoísmo camuflado. Un egoísmo que nos destroza y nos convierte en ruinas. Porque mis ruinas estaban empezando a resurgir y no permitiré que se vuelvan a hundir. No, ahora no. Y menos en este momento. Somos fuertes y luchadores. Esto es una prueba del destino para comprobar nuestra unión y que juntos somos invencibles. Y sí, lo seguiremos siendo.

lunes, 19 de enero de 2015

Y por la ley puta de la vida.

Ese momento en el que solo se te viene a la cabeza un constante "No puedes" y solo intentas luchar contra eso, ir contra viento y marea para poder seguir. Luchar contra ti mismo para intentar demostrarte que realmente si que puedes. Te llevas todas tus fuerzas con ello y acabas destruido, hecho ruinas. Solo quieres tirar la toalla y tumbarte en la cama, cerrar los ojos y que nada te despierte. Que todo desaparezca. Pero incluso asi, sigues luchando, con todas tus fuerzas (las que te quedan) y bueno, a veces lo consigues, otras no. Pero eso es. Así es esto. Aunque hay momentos que todo es un "no" constante y ahí realmente te das cuenta de la pasta que estás hecho. De lo que eres capaz y de la fuerza interna que no sabías ni que tenías. Porque todo pasa y todo cambia, aunque hay cosas que siempre estarán y una de ellas eres tú.