Ya, ya lo sé.
Ya sé que
esto no podía ir bien. Ya sé que a mí nunca me sale nada bien. Que soy como la
pescadilla que se muerde la cola y caigo siempre en la misma piedra.
También sé
que te quiero. A veces dudo si más de lo que he querido a nadie nunca y me
repito ''No, Jaime, no exageres'', pero ¿Y si no exagero? ¿Y si todo es tan
real que me cuesta creérmelo?
Soy
consciente de que todos los ''Nunca te soltaré'' o los ''No me iré nunca''
puede que sean mentira. Pero, joder, ¿Por qué han de serlo? ¿No podían ser
verdad por una mísera vez?
La de veces
que habré repasado ya los 814 archivos... Y con una lágrima interna en cada
uno.
Necesito
irme o volver, pero no puedo quedarme. No lo aguanto más, no puedo con esto y
menos ahora. O retrocedo o avanzo. Y ojalá pudiese dar marcha atrás.
Tengo un
desorden interior que no sé ni por dónde empezar y tampoco sé si quiero arreglarlo. Arréglame
tú, joder.
¿Y ese dolor
en mi estómago a cada segundo? No lo soporto, no soporto pensar en nuestro
pasado y que duela tanto que no pueda ni describirlo.
Ya no más y
yo no, yo ya no.
Es que ya
sin ti, mis ruinas se caen a pedazos y forman una humareda que no me deja
seguir hacia delante, que no me deja ni ver. Ojalá pudiese reconstruirlas y
poder seguir, pero ahora no, ahora no.
Es que no
hay poesía para describir lo que siento por ti. No la hay. Solo puedo volver a
la profundidad de mi yo interior y agradecer ese corto período en el espacio
que mantuviste junto a mí. Junto a mi universo.
Y ya solo me
queda matar al dolor de la única manera que sé, con tiempo. Y el tiempo se
marchó.
No hay comentarios:
Publicar un comentario