jueves, 25 de diciembre de 2014

Delirio de Amanecer en tí.

Ya, ya lo sé.
Ya sé que esto no podía ir bien. Ya sé que a mí nunca me sale nada bien. Que soy como la pescadilla que se muerde la cola y caigo siempre en la misma piedra.
También sé que te quiero. A veces dudo si más de lo que he querido a nadie nunca y me repito ''No, Jaime, no exageres'', pero ¿Y si no exagero? ¿Y si todo es tan real que me cuesta creérmelo?
Soy consciente de que todos los ''Nunca te soltaré'' o los ''No me iré nunca'' puede que sean mentira. Pero, joder, ¿Por qué han de serlo? ¿No podían ser verdad por una mísera vez?
La de veces que habré repasado ya los 814 archivos... Y con una lágrima interna en cada uno.
Necesito irme o volver, pero no puedo quedarme. No lo aguanto más, no puedo con esto y menos ahora. O retrocedo o avanzo. Y ojalá pudiese dar marcha atrás.
Tengo un desorden interior que no sé ni por dónde empezar  y tampoco sé si quiero arreglarlo. Arréglame tú, joder.
¿Y ese dolor en mi estómago a cada segundo? No lo soporto, no soporto pensar en nuestro pasado y que duela tanto que no pueda ni describirlo.
Ya no más y yo no, yo ya no.
Es que ya sin ti, mis ruinas se caen a pedazos y forman una humareda que no me deja seguir hacia delante, que no me deja ni ver. Ojalá pudiese reconstruirlas y poder seguir, pero ahora no, ahora no.
Es que no hay poesía para describir lo que siento por ti. No la hay. Solo puedo volver a la profundidad de mi yo interior y agradecer ese corto período en el espacio que mantuviste junto a mí. Junto a mi universo.

Y ya solo me queda matar al dolor de la única manera que sé, con tiempo. Y el tiempo se marchó. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario