lunes, 5 de enero de 2015

Todo gira menos yo.

Decís que el amor más bonito es el correspondido, que cuando dos personas se quieren mutuamente no hay nada que pueda con ellas, que no hay nada que el amor no pueda vencer, que no pueda lograr.
Decís que una persona no puede querer a nadie hasta que no se quiera a si misma, y que si tú mismo no te quieres nadie te podrá querer.
Decís que donde hubo fuego siempre quedan cenizas y que quien se va sin ser echado vuelve sin ser llamado.
Pero, ¿Alguna vez os ha gustado tanto un libro que no queríais que llegase el final? O ¿alguna vez habéis querido congelar el tiempo y que ese instante de felicidad durase siglos? Algo parecido a cuando la llama del amor está en su máximo explendor. 
¿Y qué pasa cuando se apaga? Cuando todo se rompe, aunque sigas amando a esa persona más que a tu vida, cuando esa persona no puede escapar de tu cabeza y solo aparecen momentos juntos, como si de una película de Hollywood se tratase. Cuando sabes al 110% que os seguís queriendo mutuamente y que esa barrera que el amor siempre vence, esta vez no lo ha conseguido. ¿Qué pasa si esta historia acaba aquí? Como cuando en tu película favorita aparece "The End" en la pantalla o como cuando en la última página del libro aparece un "Fin".
¿Cómo se supera un final? Un final no deseado o un principio inacabado, de esos que tanto deseas que no lleguen y que nunca sucedan. ¿Por qué han de suceder? ¿Por qué todo tiene que pasar?
Quizás el destino o las casualidades pero, joder, amor, rompe barreras, muros, edificios, rascacielos como tú bien sabes y como tú "siempre" haces y borra ese punto y final y cambialo por una simple coma, por un principio sin final, por una lágrima seca o inexistente, por una sonrisa apretada o por un suspiro en su pecho. Cambialo como cambia el planeta de estación o las personas de parecer.
Y por favor amor, se justo esta vez. 

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